Poco antes de asumir la Dirección General de Museos de la Universidad de Colima, tomé un curso en la plataforma EDX impartido por el Smithsonian Institution. El curso giraba en torno al Art Thinking como metodología para fomentar la creatividad, el pensamiento crítico y la difusión del conocimiento a través del arte.
Este espacio detonó una serie de ideas que luego se fusionarían con mi formación y experiencia profesional en el ámbito museístico y educativo. Fue así como nació un proyecto de comunicación visual orientado a provocar la reflexión estética y fomentar la participación activa del público.
Uno de los ejercicios iniciales del proyecto se titulaba «Diagramaciones del espacio». La premisa era simple: analizar una pintura no solo desde su contenido simbólico, sino desde su organización espacial y estética.
El análisis se dividía en tres escenas, presentadas como un carrusel en formato Instagram:
Imagen general de la pintura: se invita a una observación libre y global.
División en cuatro cuadrantes: se señalan las mitades absolutas y se identifica qué elementos habitan cada cuadrante.
División por sección áurea: se traza la espiral dorada para descubrir si la composición responde a este principio armónico.
Este tipo de ejercicios no solo entrena la mirada del espectador, sino que abre una puerta para reinterpretar el arte desde una lógica visual accesible y analítica.
Implementar este proyecto en el contexto universitario me permitió acercar el arte a una audiencia diversa, alejándolo de su halo de «intocabilidad». El Art Thinking no busca respuestas correctas, sino preguntas estimulantes. Eso encajó perfectamente con los objetivos de nuestros museos: ser espacios vivos de pensamiento, no sólo de exhibición.
Este enfoque ha nutrido nuestra estrategia de difusión, diseño de exposiciones y formación de nuevos públicos. El arte se vuelve lenguaje, herramienta y disparador.
La metodología del Art Thinking nos recuerda que el arte no solo se contempla, se vive y se piensa. Al fusionar este enfoque con la comunicación visual y la educación museal, creamos nuevas formas de conectar con el público.
Te invito a experimentar con este ejercicio. Elige una pintura, divídela, analízala, cuéntala. Y sobre todo, compártela.
Y ahora te pregunto a ti:
¿Cómo sueles observar una obra de arte? ¿Desde la emoción, la historia, la técnica?
¿Te habías planteado alguna vez analizar una pintura por su organización espacial?
¿Crees que esta metodología podría aplicarse a otras disciplinas?
Apuntes de clase. Este proyecto de Art Thinking se desarrolló durante mi estancia en la Dirección General de Patrimonio Cultural (DGPC) de la Universidad de Colima. Enseñar también es una forma de dejar huella: estas notas nacen de lo que comparto en el aula y quedan aquí para quien quiera seguir aprendiendo.
Hace algunos años, tuve la responsabilidad de coordinar la red de museos universitarios, bajo la entonces llamada Dirección de Patrimonio Cultural Universitario. En ese momento, cargaba con una inquietud que me acompañaba desde hacía al menos cinco años: ¿cómo diseñar un sistema de comunicación visual que reflejara la identidad del espacio y, al mismo tiempo, dialogara con las necesidades de públicos diversos?
Sabíamos que nuestro público más constante era el adulto mayor. No era casualidad: gran parte del acervo reunía obras de artistas nacidos hacía más de un siglo. Pero la pregunta era: ¿por qué no llegábamos a un público más joven, especialmente estudiantes universitarios e investigadores emergentes?
Para entender el problema, realizamos un breve diagnóstico. Preguntamos en un radio de cinco cuadras si la gente sabía que había un museo en la zona. La mayoría no lo sabía. El edificio no tenía rotulación exterior —había sido retirada hacía años para restauración—, y aunque una parada de autobús estaba justo al frente, ni los transeúntes ni los usuarios habituales tenían idea de que dentro existían más de diez salas de exhibición. Esta desconexión confirma lo que George Hein (2000) advierte sobre los museos contemporáneos: si no integran sus discursos con los lenguajes de su tiempo, se vuelven invisibles para sus comunidades.
Nadie sabía que el inmueble albergaba más de 10 salas.
No tenía nombre visible: el rótulo había sido retirado años atrás.
Aunque había una parada de autobús justo enfrente, no existía señalética
1. Colores
Frente a esto, nos propusimos crear una identidad visual integral que ayudara a resignificar el museo desde su arquitectura, sus colores, y su historia. El primer paso fue observar el espacio mismo.
La fachada de lo que la comunidad conocía como Casa Colorada —antiguamente Casa del Piano— era de un rojo ladrillo terroso, cálido, y presente también en los pasillos interiores.
El color ocre, por su parte, dominaba tanto los muros de exhibición como el emblemático Patio del Mango. Al seleccionar la paleta cromática del sistema visual, decidimos que fuera cálida pero con carácter: una elección que no solo respondía a lo estético, sino que —como afirmaba Johannes Itten (1961)— tenía un propósito emocional, ya que “el color actúa directamente sobre el alma; el color es la tecla, el ojo el martillo, el alma el piano”.
2. Elementos auxiliares: Arcos
A esa paleta se sumó un elemento fundamental del diseño: los arcos arquitectónicos. Rediseñados por el arquitecto Gonzalo Villa Chávez, los arcos están por todo el recorrido museístico, más de quince en total. Decidimos convertirlos en un motivo gráfico identitario, incorporándolos en materiales impresos, señalética y publicaciones digitales. Esta decisión se apoyaba en lo que Eilean Hooper-Greenhill (2007) llama el «discurso implícito de la arquitectura», ya que los espacios no son neutros: “el museo también comunica desde sus formas, sus ritmos y sus proporciones”.
Incorporarlos como elemento gráfico en señalética, banners y redes sociales no solo reforzaba la identidad, sino que también generaba una narrativa visual reconocible. Como afirma Hooper-Greenhill (2007), “la arquitectura del museo también comunica valores y sentidos; es parte del mensaje curatorial”.
3. Tipografía
La elección tipográfica también fue elemental. Queríamos transmitir un mensaje que hablara de historia y elegancia, sin perder conexión con lo contemporáneo. Por ello combinamos tipografías con serifas inspiradas en Didot para títulos institucionales, con sans serif condensadas para cuerpos informativos. Esta mezcla intencional permitía crear contrastes visuales que facilitaran la lectura y dotaran de personalidad al contenido. Como bien explica Ellen Lupton (2010), “la tipografía es más que forma: es el tono de voz de una institución”.
Para transmitir artistas clásicos sin rigidez, decidimos trabajar con una combinación tipográfica:
Serifas elegantes (inspiradas en Didot) para títulos, que evocaban el legado histórico.
Sans serif condensadas y limpias para los textos informativos, que ofrecían legibilidad y modernidad.
Esta combinación seguía el principio de dualidad comunicativa: evocar la tradición y, al mismo tiempo, hablarle al presente. Según Lupton (2010), “la tipografía es arquitectura del lenguaje. Elegir tipos es elegir el tono de voz de una institución”.
Con este rediseño visual, no solo generamos una nueva imagen gráfica: creamos una narrativa visual que transformó la percepción del espacio. A partir de ahí, muchos visitantes —jóvenes, docentes, curiosos— comenzaron a descubrir el valor que antes pasaba desapercibido. Lo que alguna vez fue un museo oculto a simple vista, hoy se presenta como una propuesta activa y coherente con su entorno.
Y es que, como plantea Susan M. Pearce (1992), los museos son construcciones simbólicas tanto como físicas. Preservan objetos, sí, pero sobre todo conservan las relaciones entre la gente y su cultura. Diseñar comunicación visual para un museo es, en última instancia, un acto de mediación: una manera de decir “esto también te pertenece”.
Más allá del resultado gráfico, este rediseño fue una herramienta para revincular el museo con su comunidad. Diseñar un sistema visual no es solo estética: es una estrategia cultural. Es activar la memoria del lugar, resignificar su presencia en el espacio urbano y generar nuevas conexiones emocionales con el público.
¿Tienes un espacio cultural que necesita conectar con nuevos públicos?
Revisar su identidad visual puede ser el primer paso. Escríbeme si quieres compartir tu experiencia o comenzar tu propia transformación.
Referencias
Hein, G. E. (2000). Learning in the Museum. Routledge.
Hooper-Greenhill, E. (2007). Museums and Education: Purpose, Pedagogy, Performance. Routledge.
Itten, J. (1961). The Art of Color. Van Nostrand Reinhold.
Lupton, E. (2010). Thinking with Type: A Critical Guide for Designers, Writers, Editors, & Students. Princeton Architectural Press.
Pearce, S. M. (1992). Museums, Objects and Collections: A Cultural Study. Smithsonian Institution Press.
Las ilustraciones capturan la fuerza, el poder y la gracia de este animal, que es un símbolo de trabajo duro, determinación y prosperidad en la cultura china. Este proyecto está dedicado al signo del zodíaco chino del toro. Muestra diferentes ejercicios de representación del toro, incluyendo representaciones realistas y diseños estilizados.
Entre dientes y vampiros
Este proyecto de ilustración lúdica captura el espíritu de creatividad y resiliencia en tiempos difíciles. A través de dibujos caprichosos de diversas especies de murciélagos, explora de manera alegre y accesible las conexiones entre estos animales y el COVID-19. Las ilustraciones celebran la belleza y diversidad de los murciélagos, al mismo tiempo que reconocen los retos que ha planteado la pandemia.
Este proyecto multifacético demuestra la versatilidad de la ilustración vectorial para crear obras vibrantes y detalladas. Incluye una variedad de fanarts y trabajos académicos que representan personajes extravagantes y elementos culturales propios de México. Las piezas destacan por su uso de colores intensos y diseños que ponen en valor la singularidad y belleza de esta cultura.
Una colección de arte única que incluye grabados, esculturas y diseño de objetos. Cada pieza transmite un mensaje específico con técnicas y materiales diversos, reflejando la versatilidad del artista y ofreciendo una perspectiva innovadora sobre la expresión artística.
La intención de la producción es crear piezas que sean tanto estéticamente atractivas como funcionales, utilizando técnicas y materiales diversos. Cada pieza es única y original, con una historia detrás de su creación.
El objetivo es explorar la creatividad y la expresión artística a través de diferentes formas de arte, y compartir estas creaciones con el mundo. ¡Espero que esto te haya dado una buena idea del proyecto!
«El arte de contar historias es más poderoso que cualquier técnica.» — Robert McKee
Esta frase podría perfectamente resumir lo que ocurrió con Mr. Iguana en su reciente y comentada aparición en Worlds Collide. Un luchador que, lejos de encajar en los cánones tradicionales de la AAA o la WWE, logró robarse el show a través de un uso magistral del storytelling en vivo.
Pero, ¿qué hizo diferente Mr. Iguana? ¿Por qué su performance resonó tanto con las masas? Vamos a analizarlo.
¿Quién es Mr. Iguana?
Mr. Iguana es un personaje atípico en el universo de la lucha libre mexicana. No busca imponerse con físico imponente ni con técnica demoledora (aunque posee un repertorio respetable de llaves y volteretas).
Su gran diferencial: un enfoque exótico, carismático, irreverente… y acompañado de Yesca, una pequeña iguana de peluche que se convierte en coprotagonista de su relato.
Este elemento aparentemente trivial es, en realidad, un recurso narrativo de enorme potencia.
Storytelling en acción: análisis minuto a minuto
El combate de Mr. Iguana en Worlds Collide no fue simplemente una lucha más. Fue un ejemplo brillante de cómo construir una narrativa emocional en tiempo real, dentro de un evento deportivo.
Vamos a desglosar cómo, minuto a minuto, se tejió este relato que cautivó al público:
Minuto 18:30 — La entrada disruptiva
Mr. Iguana rompe de inmediato con la solemnidad típica de las entradas. En lugar de caminar erguido y desafiante hacia el ring, se arrastra por el suelo imitando a una iguana, provocando sorpresa y risas.
Aquí empieza a marcar su diferenciación: él no viene solo a luchar, viene a contar una historia. Aquí ya se establece el tono de su personaje: irreverente, exótico, juguetón
Al entrar al ring, celebra con los brazos abiertos, confiado, abrazando su rareza —a pesar de su atuendo poco estilizado en comparación con los demás luchadores.
Las cámaras hacen un close-up a su rostro: lentes circulares reflectantes, sonrisa cómplice, mirada carismática y ligeramente desconcertante.
En este momento, Mr. Iguana se separa aún más del estereotipo del luchador mexicano clásico. No es solo un luchador: es un showman.
El guiño con Yesca: el anuncio del coprotagonista
Al llegar al ring, Mr. Iguana arroja a Yesca, su pequeña iguana de peluche, sobre su hombro en un gesto juguetón. Este acto sutil anticipa que Yesca no será solo un accesorio: será un personaje clave en la narrativa.
Este es un ejemplo de foreshadowing, una técnica clásica del storytelling.
Rompiendo la cuarta pared
Mientras los demás luchadores se presentan con gestos rituales y saludando a Rey Mysterio, Mr. Iguana se acerca a la cámara de forma despreocupada. El close-up a su rostro, con sus lentes circulares reflejantes y sonrisa enigmática, lo humaniza y genera complicidad con el espectador.
Mientras otros luchadores saludan al público o se dirigen a leyendas como Rey Mysterio Jr., Mr. Iguana juega con la cámara. Se acerca despreocupadamente, desmarcándose del protocolo. Aquí fortalece la complicidad con el espectador, un recurso clave en el storytelling.
El público conecta emocionalmente con él. No es solo un luchador: es un personaje con personalidad.
Primer golpe: teatralización de la vulnerabilidad
Al recibir el primer golpe de Dragon Lee, Mr. Iguana cae al suelo de forma exagerada, convulsionándose como un animal muerto:
Introduce humor.
Genera empatía.
Refuerza su personaje de outsider que convierte la pelea en un performance.
Aquí introduce un elemento crucial: la vulnerabilidad, que activa la empatía del público. Los luchadores imponentes rara vez muestran fragilidad; Mr. Iguana lo hace deliberadamente.
A través de su mano, Mr. Iguana anima a Yesca como si fuera un ser vivo. Le hace realizar volteretas, la lanza sobre el pecho de Lince Dorado e incluso finge un conteo ficticio de victoria.
Este momento convierte a Yesca en una extensión emocional del personaje. La audiencia empieza a ver a la iguana de peluche como un personaje propio.El uso de Yesca como distractor, algo simbólico.
En plena pelea, Mr. Iguana utiliza a Yesca para distraer a sus oponentes. Lince Dorado, atrapado en el juego, se ve sorprendido por una llave de piernas ejecutada por Mr. Iguana.
Aquí se refuerza el tono lúdico y creativo del combate. La pelea es también una representación teatral.
El punto de inflexión: el ataque a Yesca
A partir de aquí, Yesca se convierte en una extensión del cuerpo de Mr. Iguana: vuela por las cuerdas, actúa como distractor y crea nuevas dinámicas en la lucha.
Este recurso aporta variedad visual y añade una capa de storytelling que los demás luchadores no están ofreciendo en ese momento.
El close-up a Mr. Iguana muestra una expresión de dolor y preocupación genuina. Muestra una mirada de auténtica preocupación y conexión emocional con el público. Este es el punto en que la historia cambia de tono: del humor a la sed de venganza.
Este es el momento en que la audiencia transfiere su simpatía hacia Mr. Iguana. El personaje pasa de bufón a víctima, y luego a vengador.
La venganza de Mr. Iguana
Con los ojos encendidos por la rabia, Mr. Iguana se lanza a una ofensiva enérgica. Realiza volteretas, llaves y un movimiento de carrusel que levanta al público.
La narrativa evoluciona: el bufón se convierte en héroe vengador, una estructura clásica del storytelling.
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El clímax: la coronación simbólica
En el acto final, Mr. Iguana azota a sus tres contrincantes con Yesca. El público celebra: el personaje ha triunfado en su propia historia, más allá del resultado oficial del combate. Consolidando su narrativa de venganza y justicia simbólica.
Aquí Mr. Iguana se corona como el maestro de la narrativa en el ring, no como el mejor luchador técnico, sino como el más memorable.
Minuto 39:03 – Epílogo: salir en sus propios términos
Mientras otros luchadores discuten acaloradamente sobre futuros combates, Mr. Iguana adopta una postura despreocupada, Cuando Dominik Mysterio reta a Pentagon, la cámara muestra a un Mr. Iguana que, en segundo plano, hace un gesto de «no sé de qué hablan».
Con ello cierra su performance con elegancia y humor, dejando claro que su historia ya estaba contada y que había cumplido su misión.
Este gesto final refuerza su autenticidad y cierra su arco narrativo con elegancia.
Resumen de la estructura narrativa
Presentación del personaje exótico
Introducción de un coprotagonista (Yesca)
Primer conflicto
Aumento de la tensión emocional
Crisis (ataque a Yesca)
Resolución (venganza y triunfo emocional)
Epílogo y cierre
¿Por qué funciona? Claves comunicacionales
Lo que vimos no fue solo una pelea. Fue una historia emocional. Y esto responde a varios principios básicos de la comunicación:
Simbología: Yesca actúa como metáfora de vulnerabilidad y conexión emocional.
Desviación de expectativas: rompe con el arquetipo clásico del luchador enmascarado.
Ritualización: la interacción con el público, la teatralización de cada acto, crean momentos rituales compartidos.
Participación emocional: al humanizar a Yesca, provoca una respuesta empática en el público.
Como dice Paul Ricoeur:
«El ser humano es, ante todo, un ser que narra.» Mr. Iguana entendió esto a la perfección.
Lo que vimos en el cuadrilátero es aplicable mucho más allá de la lucha libre:
El storytelling humaniza cualquier producto o performance.
El humor, la excentricidad y la emoción generan engagement.
Romper con los patrones esperados atrae atención y memorabilidad.
Para marcas, eventos y creadores de contenido, Mr. Iguana es un recordatorio de que la historia que cuentas es tan (o más) importante que la calidad técnica que ofreces.
Mr. Iguana no necesitó ganar el combate para ser el vencedor de la noche. A través de un uso brillante del storytelling, se ganó el corazón del público y dejó una lección para todos los que trabajamos en el mundo del entretenimiento.
Este análisis muestra que la actuación de Mr. Iguana fue una clase magistral de storytelling aplicado al entretenimiento deportivo. Cada gesto, mirada y acción estuvo cuidadosamente pensada para construir una historia con la que el público pudiera conectar.
Referencias
McKee, R. (1997). Story: Substance, Structure, Style and the Principles of Screenwriting. ReganBooks.
Durante mi gestión como Director General de Patrimonio Cultural de la Universidad de Colima, tuve el privilegio de encabezar un proyecto que marcaría un antes y un después en la difusión de nuestro patrimonio artístico: la incorporación del acervo artístico de la Pinacoteca Universitaria a la plataforma Google Arts & Culture.
Hoy, desde una nueva etapa profesional, quiero compartir una reflexión sobre esta iniciativa que llevó el arte universitario a un escenario global.
Google Arts & Culture: una ventana al mundo
Google Arts & Culture es una plataforma digital gratuita, desarrollada por Google en colaboración con instituciones culturales, museos y artistas de todo el mundo. Su misión es preservar y difundir en Internet el arte y la cultura del mundo de una forma dinámica, clara y accesible para todas las personas.
A través de esta plataforma, cualquier usuario puede explorar colecciones de arte en alta resolución, realizar recorridos virtuales por museos, acceder a exposiciones temáticas y descubrir historias culturales que, de otro modo, estarían limitadas por las fronteras físicas.
Como mencioné en la presentación del proyecto: “Es imprescindible que los museos universitarios estén en Internet y que el conocimiento sea divulgado, además de ofrecer una experiencia diferente a los usuarios”.
La alianza con Google Arts & Culture representa un paso fundamental hacia la democratización del acceso al arte universitario. Gracias a este esfuerzo:
Se digitalizaron y publicaron las colecciones de la Pinacoteca Universitaria.
Los usuarios de cualquier parte del mundo podrán explorar la riqueza artística de nuestra universidad y del estado de Colima.
Se abre el panorama a crear nuevas narrativas visuales y recorridos virtuales que enriquecerán la experiencia del usuario.
Este proyecto no solo fortalece la proyección internacional de nuestro acervo, sino que también contribuye a la misión de preservar la memoria colectiva y compartirla de forma inclusiva.
Un legado en evolución
Al reflexionar sobre este logro, me siento profundamente agradecido por el equipo de trabajo, las instituciones aliadas y la comunidad universitaria que hicieron posible esta iniciativa.
La colaboración con Google Arts & Culture es un ejemplo de cómo la tecnología puede ser una aliada poderosa para la cultura. El arte y la cultura deben ser compartidos, no confinados.
Aunque ya no ocupo el cargo de Director General de Patrimonio Cultural, me llena de orgullo saber que esta alianza seguirá evolucionando y que, en un futuro, podrá ampliarse para incluir más colecciones y museos de la Universidad de Colima.
Como universitarios y ciudadanos del mundo digital, tenemos el deber de mantener este compromiso vivo. La cultura es un puente que nos une más allá de las fronteras físicas y temporales. Hoy, gracias a plataformas como Google Arts & Culture, ese puente es más amplio que nunca.
La cultura paga el precio de una democracia sin memoria
En un país donde el patrimonio cultural debería ser un pilar de identidad, la reciente noticia del cierre de varios museos nacionales por falta de seguridad ha encendido las alarmas sobre las verdaderas prioridades del Estado mexicano. Museos como el Nacional de Antropología, el Templo Mayor o el Castillo de Chapultepec no pudieron abrir sus puertas en junio de 2025 debido a la falta de personal de vigilancia, provocada por el cambio abrupto de proveedor de seguridad tras una licitación mal ejecutada (Aristegui Noticias, 2025).
Este hecho no solo pone en riesgo el resguardo del acervo histórico nacional, sino también el derecho de acceso a la cultura, un principio reconocido como fundamental en diversas convenciones internacionales (UNESCO, 2001).
El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), responsable de más de 160 museos en todo el país, ha sufrido desde 2019 recortes presupuestales derivados de la política de “austeridad republicana” implementada por la llamada Cuarta Transformación (Viceversa Noticias, 2025). En 2025, esta reducción alcanzó hasta el 30% de su presupuesto operativo, afectando limpieza, mantenimiento, salarios y ahora también la seguridad física de las instalaciones.
Estos recortes se enmarcan en una lógica neoliberal de gestión cultural donde el arte y el patrimonio dejan de ser vistos como derechos y se perciben como bienes prescindibles en contextos de crisis (Yúdice, 2002). Como señala García Canclini (1999), la cultura es uno de los ámbitos más vulnerables cuando se aplican políticas de eficiencia económica sin visión social.
En paralelo, el presupuesto destinado a procesos electorales, campañas y propaganda política supera los 25 mil millones de pesos este año, de acuerdo con estimaciones de medios económicos. Esta incongruencia revela una tensión política de fondo: la preservación simbólica de la democracia se privilegia sobre su sustancia social (Innerarity, 2002).
Lo que terminó de revelar la contradicción fue un hecho simbólicamente devastador: el Museo Nacional de Antropología fue galardonado con el Premio Princesa de Asturias de la Concordia 2025, uno de los reconocimientos internacionales más importantes en materia cultural. Sin embargo, ese mismo día el museo permaneció cerrado al público por falta de personal de seguridad (El País, 2025).
Más allá del escándalo puntual, este hecho abre una reflexión incómoda:
¿Qué tipo de democracia estamos construyendo si la ciudadanía no tiene acceso a la memoria, el arte y la historia que forman su identidad?
Esta situación refleja lo que algunos autores denominan “patrimonialismo de fachada”, donde el Estado se esfuerza por proyectar una imagen cultural hacia el exterior, mientras descuidas sus propios espacios simbólicos y comunitarios (Svampa, 2019).
La cultura no puede ser tratada como un lujo o una mercancía. Es una herramienta para construir ciudadanía, memoria colectiva y cohesión social. Como afirma Martha Nussbaum (2010), la cultura es parte de las capacidades humanas necesarias para llevar una vida digna, y su exclusión equivale a una forma estructural de injusticia.
Más aún, los museos no son simples depósitos de objetos: son espacios donde se resignifica la historia, se actualizan los símbolos y se producen nuevas formas de pertenencia (Bennett, 1995). Al cerrar sus puertas por falta de seguridad, se bloquea también el acceso democrático a esos procesos de significado colectivo.
Esta no es solo una crisis cultural. Es una advertencia política.
Cuando un gobierno es incapaz de garantizar la operación básica de los museos más importantes del país, pero puede gastar con soltura en procesos de legitimación electoral, la democracia comienza a construirse no con participación, sino con olvido.
Y entonces queda la pregunta abierta, suspendida entre vitrinas cerradas y salas en penumbra:
Mayo llega y con él el reto anual de los ilustradores: el Mermay. Un mes entero para explorar la figura de la sirena desde el ángulo que cada quien quiera. Estos son mis trabajos de años anteriores — un repaso visual por el camino que ha ido tomando mi proceso creativo cada mayo.
Cada serie es distinta. Distintos colores, distintas criaturas, distintas preguntas. Lo que no cambia es la excusa perfecta para experimentar sin la presión de un cliente: solo el papel, el lápiz digital y la pregunta de ¿qué sería una sirena para mí este año?