El video “Sobreviví 100 horas dentro de un templo antiguo” no es solo un contenido viral más: es una clase magistral de cómo se gana el juego de la atención global. MrBeast, el youtuber más poderoso del planeta, vino a México, grabó en zonas arqueológicas protegidas como Calakmul, Chichén Itzá y Balamcanché, y se fue con millones de vistas y dólares en el bolsillo. Mientras tanto, nuestras instituciones culturales quedaron atrapadas en su propia burocracia, haciendo control de daños… después del incendio.
Cómo MrBeast obtuvo los permisos del INAH
El problema no es el video: es que todo fue legal. El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) confirmó que MrBeast tenía los permisos en regla, otorgados por la Secretaría de Turismo y autoridades estatales. El INAH incluso aclaró que algunas escenas fueron dramatizadas en edición, que nunca se durmió en la zona arqueológica, y que el uso de drones fue autorizado. Todo, técnicamente, en orden.
Pero ahora, cuando el escándalo está encendido y la prensa exige explicaciones, la Secretaría de Cultura dice que no está de acuerdo con el resultado y que se investigarán sanciones. Como si no hubieran tenido tiempo, herramientas o asesoría para prever lo que se venía.
Lo que las instituciones no supieron leer
Lo que verdaderamente duele es que se les fue de las manos. No solo no cobraron bien. No solo no leyeron las letras pequeñas. Le dieron acceso a espacios sagrados del patrimonio mexicano sin exigir revisar el video final, sin cláusulas claras, sin estrategia institucional.
El costo real: patrimonio arqueológico mexicano como espectáculo digital
México tiene un patrimonio arqueológico de valor incalculable —Teotihuacán, Monte Albán, Palenque, Calakmul— pero no tiene una política clara sobre cómo se usa ese patrimonio en el ecosistema digital. No hay protocolos para producciones de contenido masivo. No hay valuación del impacto mediomático. No hay cláusulas de revisión editorial.
Calakmul merece mejor que ser el set de un challenge de YouTube. Chichén Itzá merece mejor que una thumbnail con cara de sorpresa. El patrimonio arqueológico mexicano no es un escenario de alquiler: es memoria colectiva, identidad, historia viva.
MrBeast no solo hizo su show. También dejó al descubierto la fragilidad institucional de un sistema que no está listo para la velocidad ni las reglas del ecosistema digital.
La Universidad de Colima, fundada en 1940, constituye uno de los referentes educativos y culturales más sólidos del occidente mexicano. Su escudo institucional —compuesto por el águila, el libro y la antorcha— ha funcionado históricamente como una representación simbólica de valores como la voluntad, la ciencia y la sabiduría. Sin embargo, los desafíos que plantea la comunicación visual en la era digital exigen una revisión crítica de los emblemas institucionales y su adaptabilidad a nuevos soportes y audiencias.
Ante esta necesidad, se desarrolló una propuesta de rebranding para la Universidad de Colima que, sin alterar los elementos esenciales del escudo original, busca mejorar su legibilidad, funcionalidad y coherencia visual. La intervención consistió en simplificar trazos, ajustar proporciones y modernizar el sistema tipográfico, conservando el peso simbólico y el sentido histórico del emblema. El rediseño fue concebido como un sistema gráfico aplicable en distintos entornos: impresos, digitales y operativos, con el objetivo de mantener la unidad visual sin perder flexibilidad.
Áreas de oportunidad
El rediseño tuvo como objetivo principal analizar las áreas de oportunidad presentes en la composición del escudo institucional. Uno de los primeros ajustes consistió en eliminar los aros decorativos que rodeaban al águila, lo cual permitió aumentar su tamaño en aproximadamente un 8% y mejorar significativamente su legibilidad. Esta decisión estratégica no solo amplificó la presencia visual del símbolo, sino que facilitó su lectura en formatos de pequeña escala. Además, se corrigieron varios elementos visuales que, en versiones anteriores, habían sido producto de una vectorización rápida realizada en software como CorelDRAW, lo que provocaba inconsistencias gráficas. Las alas y la cola del águila fueron simplificadas con el fin de otorgarle mayor contundencia formal —mayor bold visual— sin perder su carácter simbólico. En cuanto al uso del color, se respetó la paleta institucional original, manteniendo los tonos en ocre bronce, gris neutro y verde bandera. Esta decisión reafirma la continuidad histórica de la identidad visual, al tiempo que moderniza su expresión para adaptarse mejor a los entornos digitales.
Este proyecto no pretende romper con el legado institucional, sino proyectarlo hacia el futuro mediante un lenguaje gráfico más claro y eficaz. Tal como señala Chaves (2003), una identidad visual efectiva no se define por su antigüedad, sino por su capacidad de mantenerse significativa a través de sus transformaciones y contextos de uso.
En ese sentido, esta propuesta de rediseño plantea una reflexión crítica sobre el papel del diseño gráfico en el fortalecimiento del sentido de pertenencia y la legitimidad institucional. A través de una identidad visual adaptada a las exigencias contemporáneas, se busca contribuir a una comunicación universitaria más coherente, accesible y emocionalmente vinculante con su comunidad.
Para terminar
¿En qué medida una renovación visual puede fortalecer los vínculos simbólicos entre una universidad y su comunidad académica?
¿Cómo equilibrar el respeto por los símbolos tradicionales con las exigencias de claridad visual y uso digital?
¿Qué implicaciones éticas y culturales conlleva rediseñar una identidad gráfica institucional con fuerte carga histórica?
Colima, en el occidente de México, es conocido por su rica iconografía e imaginario cultural prehispánica. Esta herencia se manifiesta a través de una amplia variedad de objetos arqueológicos, esculturas, cerámicas y otros objetos que datan de las civilizaciones que habitaron la región antes de la llegada de los europeos. Este arte no solo es valioso por su antigüedad, sino también por su capacidad de ofrecer una ventana hacia las creencias, costumbres y vida cotidiana de los pueblos antiguos.
Recientemente, me di una grata sorpresa al descubrir que mi tesis finalmente ya está arriba en el repositorio oficial de documentos de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP). Después de varios años de confiar en una copia de dudosa procedencia en mi computadora, ahora puedo asegurarme de que mi trabajo está disponible de manera accesible y oficial. Me emociona poder compartir este logro con ustedes y espero que encuentren mi investigación interesante y enriquecedora. A continuación, les presento un breve resumen de mi tesis:
El Estado de Colima alberga una vasta riqueza en arte prehispánico, un patrimonio que se ha documentado extensivamente en textos y representaciones visuales. Este trabajo tiene como objetivo explorar las particularidades del discurso prehispánico colimense, tal como se presenta en libros destinados a fomentar la identidad cultural entre los jóvenes. La investigación se centró en la expresión, composición y discurso de diversos textos, incluyendo publicaciones de la Secretaría de Educación Pública (SEP), organismos particulares y obras de la Universidad de Colima.
El proceso de elaboración de una tesis no solo es un ejercicio académico, sino también un acto de introspección cultural. Durante mi investigación, analicé y articulé información proveniente de diversas fuentes para argumentar una hipótesis sólida: que los elementos identitarios de la cultura colimense contribuyen de manera significativa a arraigar y proyectar valores del occidente de México. Esta indagación fue posible gracias a un proceso riguroso de búsqueda, creación y análisis de información, que resultó profundamente enriquecedor tanto a nivel personal como profesional.
Uno de los ejes fundamentales del estudio fue el análisis de libros editados por la Secretaría de Educación Pública (SEP), instituciones privadas y publicaciones académicas de la Universidad de Colima. Estas obras abordan el arte prehispánico desde enfoques pedagógicos, patrimoniales y comunicativos, lo cual permitió observar de qué manera dichas representaciones contribuyen a la formación de una identidad cultural entre las juventudes.
Identidad cultural y patrimonio visual en la educación
Entender cómo los libros escolares y de divulgación construyen nociones de pertenencia es crucial. La exposición temprana al arte prehispánico fortalece el vínculo de los estudiantes con su territorio, historia y símbolos culturales. Según Anderson (2006), las comunidades imaginadas se construyen no solo a través del lenguaje, sino también mediante imágenes, objetos y relatos que permiten formar un sentimiento compartido de identidad. En este sentido, los materiales analizados no solo informan, sino que forman.
Las representaciones visuales del arte prehispánico de Colima, al integrarse a los contenidos educativos, desempeñan un papel doble: pedagógico y simbólico. No es solo el conocimiento lo que se transmite, sino también una estética y una ética propias de las civilizaciones originarias. Tal como plantea Chartier (1992), los dispositivos editoriales —el cómo se ordena, presenta y distribuye el conocimiento en un libro— influyen directamente en la forma en que los lectores interpretan y se apropian del contenido.
Conceptos clave en la construcción de identidad cultural
A continuación, presento cinco conceptos fundamentales identificados en esta investigación, que estructuran el modo en que el arte prehispánico de Colima es representado en los libros y cómo estos inciden en la identidad cultural de sus lectores:
Expresión artística prehispánica: Representaciones visuales que recuperan la estética, formas y simbolismos de las culturas antiguas de Colima. La fidelidad de estas imágenes refuerza su función como portadoras de memoria histórica. Composición visual y textual: La relación entre imagen y palabra dentro de los libros no es neutral. Su articulación influye en la claridad del mensaje y en la experiencia de aprendizaje visual (Kress & van Leeuwen, 2006). Discurso narrativo: La manera en que se cuenta la historia del arte prehispánico —el tono, el enfoque, los énfasis— construye marcos de interpretación que posicionan a las culturas originarias como antecedentes legítimos de la identidad actual. Elementos identitarios y valores culturales: Iconografía, cosmovisión y tradiciones colimenses que son resaltadas como referentes positivos, buscando fortalecer el sentido de pertenencia en los lectores jóvenes. Impacto educativo y cultural: Se observa cómo estos materiales promueven la preservación patrimonial, pero también inspiran nuevas formas de participación cultural desde la infancia y la juventud.
Reflexiones y conclusiones
Aunque frecuentemente se subestima el trabajo de investigación en el ámbito cultural, considero que es indispensable para fortalecer el conocimiento situado y el reconocimiento de las culturas locales. La historia visual de Colima, a menudo desplazada del relato nacional, posee una fuerza simbólica profunda que, si se comunica adecuadamente, puede contribuir al desarrollo de comunidades más conscientes de su herencia y capaces de proyectarla hacia el futuro.
El análisis del arte prehispánico en los libros educativos no es solamente un ejercicio académico, sino un acto de resistencia cultural y afirmación identitaria. Así como cada escultura de barro o figura ritual encierra un universo de significados, cada imagen reproducida en los libros puede ser una puerta para reimaginar lo que significa ser colimense hoy.
En el año 2023, ante la inminente pausa de actividades provocada por el periodo vacacional, surgió un proyecto que, más allá de su alcance operativo inmediato, abrió un espacio de reflexión sobre la enseñanza y el aprendizaje en contextos museales. Esta iniciativa, impulsada por la proactividad de una estudiante de la Facultad de Arquitectura y Diseño, consistió en la implementación de estrategias de comunicación digital que permitieran sostener el vínculo entre la Pinacoteca y su público habitual, así como potenciar su alcance a nuevos sectores de visitantes.
La actividad se estructuró en torno a la producción de una serie de cápsulas audiovisuales tituladas “De cerca, y de lejos”, en las cuales se ofrecía al espectador un acercamiento visual detallado a piezas seleccionadas de la exposición vigente. Esta estrategia no solo cumplía una función de promoción cultural, sino que incorporaba, de manera implícita, principios pedagógicos fundamentales: la activación de la curiosidad, la invitación a la observación detenida y la preparación cognitiva previa a la experiencia museística presencial.
Playlist con la serie de cerca y de lejos, los últimos videos mas recientes son los 4 que serie refiere esta publicación, invitando también a revisar dicha lista para conocer mas sobre la trayectoria de Carlos Chak Hernandez
Desde un enfoque educativo, la propuesta puede interpretarse como un ejercicio de aprendizaje experiencial (Kolb, 1984), en el que los estudiantes participantes no solo diseñaron contenidos, sino que también reflexionaron sobre los procesos de mediación cultural y asumieron un rol activo en la construcción de significados en torno a las obras. Asimismo, el uso de plataformas digitales para la difusión del contenido constituye una respuesta pertinente a las transformaciones contemporáneas de los consumos culturales, caracterizados por su inmediatez, su carácter visual y su accesibilidad remota.
Es importante señalar que esta iniciativa no surgió de una estructura institucional robusta, sino de un esfuerzo colaborativo entre alumnos y profesionales de museos, algunos con formación de posgrado, lo cual refuerza la importancia de considerar las prácticas pedagógicas informales como parte integral de la educación en arte y museología.
La reflexión que emana de esta experiencia apunta hacia una necesidad urgente en el ámbito museal: formar agentes culturales capaces de operar en escenarios híbridos, dominando tanto las estrategias tradicionales de mediación como las herramientas digitales contemporáneas. Este tipo de ejercicios, aunque modestos en su escala, constituyen laboratorios pedagógicos de gran valor para la formación de profesionales sensibles a los retos actuales de la comunicación artística.
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Nota al pie: Esta propuesta fue impulsada principalmente por la curiosidad de los alumnos y el acompañamiento de la Dirección de Museos, más que por un equipo de trabajo integral. Cabe señalar que, aunque algunos colaboradores han contado con formación de maestría o posgrado, no siempre han demostrado la capacidad creativa o proactiva necesaria para el desarrollo de nuevos proyectos. A pesar de estas limitaciones, la Pinacoteca ha sostenido un crecimiento constante durante más de ocho años gracias al esfuerzo de un pequeño equipo comprometido.
Resumen
Iniciativa estudiantil ante la pausa vacacional (2023).
Objetivo: mantener y ampliar el público de la Pinacoteca.
Estrategia: cápsulas audiovisuales de piezas de exposición.
Enfoque: curiosidad, observación y preparación del visitante.
Basado en aprendizaje experiencial (Kolb, 1984).
Uso de plataformas digitales para difusión cultural.
Proyecto colaborativo, no institucionalizado.
Ejercicio de mediación cultural y formación informal.
Necesidad de agentes culturales híbridos (presencial + digital).
Crecimiento sostenido gracias a un pequeño equipo comprometido.
(O por qué seis cigarros pueden ser una unidad de distancia)n
En el universo de las medidas temporales, hay algunas confiables —segundos, minutos, horas— y otras que obedecen más a las leyes del clima, del humor o de la cultura. Entre estas últimas vive, campante, la expresión “un ratito”, esa unidad de tiempo líquida, poética, tan escurridiza y muchas veces desesperante.
En México, «un ratito» puede durar desde un bostezo hasta una vida. Y pocos extranjeros lo han documentado con tanto desconcierto como Per Imerslund, un noruego confundido que se enfrentó al sol, un radiador y a una respuesta que parecía un acertijo.
Uno de los mejores registros literarios de este fenómeno viene de un noruego que en los años 30 se aventuró por México: Per Imerslund, autor del libro Hestene star salet (“Los caballos están ensillados”), publicado en Oslo en 1936 por Gyldendal Norsk Forlag. En él, describe con honestidad brutal y asombro extranjero la experiencia de viajar en tierras mexicanas, plagadas de calor, polvo y respuestas evasivas. Personaje quien recorrió México dejando constancia de su estupor ante un país donde el tiempo no se mide, se intuye.
Imerslund se encuentra varado en el trópico mexicano, en un lugar donde los cactus no dan sombra, el sol no perdona y el auto en el que viaja ha decidido rendirse. Con calor y polvo hasta en el alma, nuestro autor busca sombra, pero lo único que encuentra es el hueco debajo del coche, el cual apesta a gasolina y aceite. Literalmente, es más digna la tortura solar que esa cueva grasienta.
En uno de los pasajes más intensos, nos lleva a una escena de calor extremo, con el auto descompuesto en medio de la nada. Imerslund intenta ayudar al chofer con la reparación, pero su gesto es recibido con incomprensión: ¿por qué un hombre blanco querría ensuciarse con trabajo físico? Así que se retira y busca sombra. Mala idea.
“Jeg blev nødt til å krype inn under bilen. Der var skygge. Men det luktet så av olje og bensin, at jeg foretrekker å pines i solen.” Tuve que arrastrarme bajo el coche. Allí había sombra. Pero olía tanto a aceite y gasolina, que preferí torturarme bajo el sol.
Sediento, se dirige al chofer, esperando algo de agua. Y lo que recibe es esto:
“Jeg spør chaufføren efter vann, og får til svar at jeg kan ta det fra kjøleren.” Le pedí agua al chofer, y me respondió que podía tomarla del radiador.
La escena podría ser cómica si no fuera tan cruel. Para cualquier europeo, esto sería una falta de respeto a la civilización. Pero el chofer no lo dice con mala intención. En su lógica, eso es agua, técnicamente. Gris, viscosa, maloliente… pero líquida al fin. Ante la negativa a beber óxido caliente con sabor a desesperación, Imerslund decide aguantar… pero necesita saber cuánto durará la tortura. Así que pregunta:
“Om det var langt dit?”¿Faltaba mucho para llegar?
La escena no solo retrata el sofoco literal del mediodía mexicano, sino también ese sofoco existencial que provoca la ambigüedad del lenguaje. Imerslund, hombre del norte, con relojes exactos y trenes puntuales, no logra entender qué diablos significa «un ratito». Y no lo culpo.
“Hvor lang stund, hvor mange timer eller hvor mange minutter?» ¿Cuánto tiempo, cuántas horas o cuántaos minutos?
Y el chofer, sin dudar, desarma al noruego:
“Å, en liten stund, «un ratito» Sí, un ratito.
«Men hvor lang ratito,» spør jeg ærgerlig. Pero ¿hasta cuándo ratito?» pregunto con tristeza.
Aquí se produce el verdadero choque de mundos. El mestizo se detiene, reflexiona, y responde con una imagen que podría estar en un poema costumbrista:
“Fra plantasjen til stranden rir man så lenge som man bruker for å røke seks sigaretter.” “Desde la plantación hasta la playa se tarda lo que uno se tarda en fumarse seis cigarros.”
La expresión “seis cigarros” funciona como una unidad de medida temporal-relacional no estandarizada, cuya precisión no radica en su duración objetiva, sino en su capacidad de enmarcar una experiencia compartida.
Operando como una forma cultural de estimación, esta unidad integra variables físicas (el tiempo promedio para fumar), contextuales (la ruta y el clima) y sociales (el ritmo de vida local), y sirve como marcador de un tiempo vivido más que cronometrado.
En este sentido, “seis cigarros” no cuantifica el trayecto, sino que codifica la espera dentro de una lógica narrativa y afectiva del tiempo: una que prioriza la percepción sobre la métrica, y el acuerdo implícito sobre la exactitud.
Entonces… ¿qué es “un ratito”?
“Un ratito” no tiene valor universal. En el contexto del radiador y el calor infernal, significa:
— No tengo idea de cuánto falta.
— No tengo prisa por averiguarlo.
— Usted tampoco debería tenerla.
— Y si pregunta mucho más, se va a deshidratar igual.
“Un ratito” es un modo de aplazar lo urgente sin mentir. Es una herramienta de supervivencia verbal en climas extremos, donde la precisión no ayuda, pero la calma sí. Es una promesa suspendida en el aire, deliberadamente imprecisa, diseñada más para calmar que para informar. En el contexto del relato de Imerslund, esa frase funciona como una frontera lingüística entre dos mundos: el del viajero que exige certeza, y el del habitante que habita la incertidumbre con naturalidad.
Cuando la duración de un trayecto se describe como “lo que uno tarda en fumarse seis cigarros”, no se está ofreciendo una medida cuantificable, sino una forma local de habitar el tiempo. Seis cigarros equivalen a una temporalidad subjetiva, elástica, moldeada por el cuerpo, el clima, la pausa y la experiencia acumulada. Es una unidad de espera sin cronómetro, cargada de sentido pero vacía de urgencia.
En ese paisaje caluroso y hostil, “un ratito” no responde a la pregunta “¿cuánto falta?”, sino a una más profunda: “¿estás dispuesto a soltar el control y aceptar el ritmo del lugar?”. Quien insiste en saber, se frustra. Quien aprende a fumar el tiempo, comprende.
Referencia completa: Imerslund, Per. Hestene star salet. Oslo: Gyldendal Norsk Forlag, 1936.
Alguna vez te has preguntado cómo un entorno natural puede ser parte de una experiencia educativa de diseño?
Recientemente, tuve la oportunidad de acompañar a mis alumnas del 7° semestre de la Licenciatura en Diseño Gráfico de la Facultad de Arquitectura y Diseño de la Universidad de Colima en una visita al Ecoparque Nogueras. Este recorrido fue parte de las actividades de la asignatura de señaletica y museografia, y nos permitió analizar cómo se organizan los elementos en la orientación (wayfinding) en espacios, algo fundamental en el diseño.
El Ecoparque Nogueras es un espacio único que no solo destaca por su riqueza natural, sino también por su enfoque educativo. Durante nuestra visita, las alumnas pudieron observar cómo la señaletica a también puede trasladarse a espacios abiertos, integrando diseño y naturaleza de una manera armoniosa.
Ecoparque Nogueras Comala
Este parque no está reservado exclusivamente para estudiantes de diseño; es un lugar abierto a todo tipo de público, desde niños hasta expertos en diversas áreas del conocimiento. Su propósito es claro: dar a conocer la biodiversidad de nuestra región y la importancia de su preservación. Lo que lo hace especial es que, mientras recorres sus instalaciones, aprendes de manera práctica sobre el impacto que el ser humano tiene en su entorno, y sobre cómo podemos reducir ese impacto.
Al concluir la visita, no solo cumplimos con los objetivos académicos, sino que también nos llevamos una profunda conciencia sobre la responsabilidad que todos tenemos en la protección del medio ambiente. El contacto directo con la naturaleza nos recordó que nuestro planeta necesita más acciones de cuidado y conservación.
Si aún no has visitado el Ecoparque Nogueras, te invito a que lo hagas. Está abierto de martes a domingo, de 10:00 a 17:00 horas, y te aseguro que cada rincón del parque te sorprenderá. ¿Qué mejor forma de aprender que rodeado de la naturaleza?
Reflexionemos
Estamos haciendo lo suficiente para preservar los espacios naturales que nos rodean? La visita al Ecoparque no solo fue una lección de diseño, sino también una invitación a actuar de manera más consciente por el bienestar de nuestro planeta. ¡Ven, descubre, aprende y únete al compromiso de cuidar nuestro entorno!
Apuntes de clase. Enseñar también es una forma de dejar huella: estas notas nacen de lo que comparto en el aula y quedan aquí para quien quiera seguir aprendiendo.
Estas ilustraciones de la serie de monstruos formaron parte de una charla que presenté en Colima, México, sobre la relevancia de la comunicación visual en la sociedad contemporánea. La presentación se llevó a cabo dentro de un foro público dedicado a la cultura y la ciudadanía, en el que artistas, diseñadores y agentes culturales se reunieron para reflexionar sobre el papel que el lenguaje visual desempeña en la construcción del entendimiento colectivo y el diálogo social.
El proyecto surge como una exploración visual sobre cómo las imágenes pueden comunicar ideas, emociones y narrativas sociales de maneras que muchas veces trascienden los límites del lenguaje escrito. A través de estos “monstruos” ilustrados, busqué representar figuras simbólicas que reflejan distintos aspectos de nuestro entorno cultural, invitando al espectador a interpretar, cuestionar y construir significados a partir de estímulos visuales.
Como profesionales de la comunicación visual, tenemos en nuestras manos una importante capacidad de influencia y transformación social. Las imágenes no son únicamente elementos decorativos ni simples complementos estéticos; son herramientas de comunicación poderosas capaces de moldear percepciones, transmitir conocimiento e influir en el discurso público.
En última instancia, estas ilustraciones funcionan no solo como expresiones artísticas, sino también como dispositivos comunicativos que evidencian el potencial transformador de la narrativa visual.